El Thinking-based Learning (TBL) o Aprendizaje Basado en el Pensamiento es una de las metodologías activas más populares en el entorno educativo gracias a su utilidad para incentivar en el alumnado la capacidad para efectuar un aprendizaje más consciente y profundo que cambia la manera en la que aborda la información recibida.
Uno de sus mayores exponentes, Robert Swartz, la define como una metodología de enseñanza en la que la instrucción en destrezas de pensamiento se infusiona en el contenido del curriculum. De ahí que, para implantarla en el aula, los profesores deban animar a sus alumnos a utilizar sus habilidades del pensamiento, los nuevos hábitos mentales y la metacognición; todas ellas adecuadas para explorar en profundidad lo que están estudiando.
Aprendizaje Basado en el Pensamiento es una de las metodologías activas más populares en el entorno educativo gracias a su utilidad para incentivar en el alumnado la capacidad para efectuar un aprendizaje más consciente y profundo que cambia la manera en la que aborda la información recibida.
Uno de sus mayores exponentes, Robert Swartz, la define como una metodología de enseñanza en la que la instrucción en destrezas de pensamiento se infusiona en el contenido del curriculum. De ahí que, para implantarla en el aula, los profesores deban animar a sus alumnos a utilizar sus habilidades del pensamiento, los nuevos hábitos mentales y la metacognición; todas ellas adecuadas para explorar en profundidad lo que están estudiando.
Así, y gracias a la interiorización de estos procesos, los estudiantes pueden transformar su experiencia de aprendizaje, pasando de la mera memorización a la comprensión profunda de los conceptos, lo que les permite poner relacionar las ideas con mayor facilidad. Y esto no solo tiene importantes beneficios a nivel educativo: dominar las destrezas de pensamiento proporciona una serie de habilidades que los estudiantes podrán aplicar a todos los ámbitos de su vida.
El hábito de pensar
Por ejemplo, los hábitos de pensamiento o hábitos de la mente (HOM) que desarrolla esta metodología proporcionan aptitudes que colocan al estudiante en una posición de control sobre sus acciones y decisiones. Tal y como apuntan diferentes expertos, el Aprendizaje Basado en el Pensamiento coloca al alumnado en el centro de su propio aprendizaje, por lo que pasa a tener un papel activo en la adquisición de nuevos conocimientos. Y esto consigue aumentar su interés y motivación.
Para conseguirlo, los alumnos deben transformar la manera de procesar la información del mundo que les rodea. Así, tienen que trabajar en los 16 hábitos destacados por los expertos Arthur Costa y Bena Kallick: persistir; manejar la impulsividad; escuchar con comprensión y empatía; empatizar; crear, imaginar, innovar; responder con asombro y sorpresa; tomar riesgos responsables; desarrollar el sentido del humor; pensar de manera interdependiente; permanecer abierto al aprendizaje continuo; pensar sobre el pensamiento (metacognición); ser precisos; cuestionar y plantear problemas; aplicar el conocimiento del pasado a una nueva situación; pensar y comunicarse con claridad y precisión; y recopilar datos a través de todo sentido.
Por el camino, no solo desarrollarán estas aptitudes de manera individual, sino también de forma global: en su conjunto, les permitirán mejorar su capacidad analítica, su pensamiento crítico y creativo e incluso su inteligencia emocional cuando aprenden a escuchar de manera activa, a empatizar y a dominar sus propias emociones.
• Cómo desarrollar el Aprendizaje Basado en el Pensamiento
Cuando se trabaja esta metodología, se desarrollan de manera más profunda las principales habilidades del pensamiento de alto orden (HOT). En el libro ‘A taxonomy for learning, teaching and assessing: A revision of Bloom’s taxonomy of educational objectives’, Lorin W. Anderson y David R. Krathwohl definen las HOT como el uso extendido de la mente para enfrentar nuevos desafíos a través del pensamiento crítico y el pensamiento creativo. El investigador Robert Marzano identifica ocho variables que componen estas habilidades: comparando, clasificando, induciendo, deduciendo, analizando, construyendo, analizando perspectivas y resumiendo explícitamente.
Como recomiendan los expertos, la mejor manera de infusionar estas aptitudes con el currículo escolar con la intención de potenciar las capacidades del alumnado es mediante organizadores gráficos del pensamiento. Cada uno de ellos permite desgranar una idea en diferentes partes. De esta manera, se puede reflexionar sobre todo lo que rodea a un hecho histórico, una teoría filosófica o un ejercicio matemático de manera visual. El aprendizaje basado en el pensamiento permite poner en práctica y asimilar los procedimientos necesarios para generar y desarrollar el conocimiento.
En la necesidad de aprender desde la autonomía, la cooperación, el razonamiento propio y la toma de decisiones. Creemos en la importancia de formar niños resilientes, capaces de gestionar su propia vida y construir su propio aprendizaje, debido a que las destrezas del pensamiento se desarrollan de forma exponencial desde edades tempranas.
Somos conscientes de que la educación de calidad pasa por el ámbito curricular. Pero, también, sabemos que es necesario potenciar competencias que beneficien el aprendizaje y el crecimiento de nuestros estudiantes en un sentido integral.
En la necesidad de aprender desde la autonomía, la cooperación, el razonamiento propio y la toma de decisiones. Creemos en la importancia de formar niños resilientes, capaces de gestionar su propia vida y construir su propio aprendizaje, debido a que las destrezas del pensamiento se desarrollan de forma exponencial desde edades tempranas.
Somos conscientes de que la educación de calidad pasa por el ámbito curricular. Pero, también, sabemos que es necesario potenciar competencias que beneficien el aprendizaje y el crecimiento de nuestros estudiantes en un sentido integral.
• ¿Sabes en qué consiste el modelo Flipped Classroom? En UNIR analizamos el modelo de aula invertida, sus ventajas y consejos para aplicarlo.
Flipped Classroom es un modelo pedagógico también conocido como aula invertida. Este método de enseñanza ha cobrado importancia en los últimos años ante la necesidad de cambiar el sistema tradicional de aprendizaje para adaptarlo a las necesidades actuales y, sobre todo, a los niños del siglo XXI. Con el Flipped Classroom se aprende haciendo y no memorizando.
La metodología Flipped Classroom es revolucionaria por naturaleza porque propone dar la vuelta a lo que se venía haciendo hasta ahora, poniendo en duda al sistema educativo clásico. Se trata de un sistema rompedor porque propone que los alumnos estudien y preparen las lecciones fuera de clase, accediendo en casa a los contenidos de las asignaturas para que, posteriormente, sea en el aula donde hagan los deberes, interactúen y realicen actividades más participativas (analizar ideas, debates, trabajos en grupo, etc). Todo ello apoyándose de forma acentuada en las nuevas tecnologías y con un profesor que actúa de guía.
Los alumnos son los protagonistas
El alumnado es el protagonista de su propio aprendizaje y se implica desde el primer momento ya que les dota de responsabilidades, pasando de ser sujetos pasivos a activos. Pasan a ser actores en lugar de espectadores porque trabajan, participan, plantean dudas, colaboran en equipo, se organizan y planifican para realizar proyectos o resolver problemas.
Los alumnos son los protagonistas
El alumnado es el protagonista de su propio aprendizaje y se implica desde el primer momento ya que les dota de responsabilidades, pasando de ser sujetos pasivos a activos. Pasan a ser actores en lugar de espectadores porque trabajan, participan, plantean dudas, colaboran en equipo, se organizan y planifican para realizar proyectos o resolver problemas.
Consolida el conocimiento
Este método da más tiempo para resolver dudas y consolidar conocimientos en clase. Al haber trabajado los contenidos y conceptos en casa, el tiempo en el aula puede dedicarse a resolver dudas, solucionar dificultades de comprensión o aprendizaje y trabajar los temas de manera individual y colaborativa.
Favorece la diversidad en el aula
Los alumnos pueden dedicar todo el tiempo que quieran a revisar los contenidos, para llegar a la comprensión perfecta. La ayuda de las nuevas tecnologías es fundamental: si los alumnos están visualizando una lección a través de un vídeo o gráfico interactivo, pueden pausarlo y repetirlo tantas veces como deseen. Además, en función de las dudas que tenga el alumno, el profesor puede realizar las adaptaciones pertinentes.










